Encara avui (tres anys després d´ haver gaudit de les seves classes- diàleg) segueixo rellegint el seu insigne llibre “Teoría del Derecho”.
Aquesta magnífica obra –contràriament al que indica el seu títol- no és ni una lectura complexa ni pretensiosa si no justament tot el contrari; una obra amena però amb una gran base científica i històrica. Lamsdorff desmitifica tots els dogmes de l´ esquerra: la economia planificada, la mania antiglobalitzadora, la obsessió en contra del comerç lliure, la animositat contra la iniciativa privada, la ineficàcia sindical, la inoperància de les empreses públiques, els abusos dels serveis no liberalitzats....
Centenars d´ exemples reals omplen el llibre; un dels més contradictoris és el que fa referència a l´ explotació dels treballadors.
La història és molt senzilla: “La afirmación de que el trabajador y el patrono se enriquecen mútuamente ha sido confirmada por experiencias ocurridas en la URSS. Allí la explotación de los asalariados está prohibida: todos los medios de producción pertenecen al Estado; sus anteriores propietarios fueron expropiados sin indemnización. Pues bien, la crónica ineficiencia de la construcción, la indústria ó la agricultura estatales provocó el surgimiento de numerosos trabajadores “libres” –carpinteros, chapistas, mecanicos, fontaneros...- que vivían de los servicios prestados a su clientela particular, sin constar en nómina del Estado. En rapidez, eficacia, amabilidad, limpieza y honradez les daban veinte vueltas a la empresas públicas: acudían a la primera llamada, entregaban el trabajo en el plazo prometido, no robaban piezas de recambio... Por eso sus ingresos eran superiores a los de sus colegas del sector estatal ( sin que necesariamente lo fueran sus precios al público). Además al no depender de las autoriadades para comer gozaban de ciertas libertades inasequibles para el resto de la población; no asistir a formación política, tener opiniones políticas propias...Desde el punto de vista del poder, esta situación era intolerable y Jruschev promulgó el decreto de 4 de mayo de 1961 que castigaba a estos trabajadores por “parasitismo”. Su razonamiento era más ó menos: estos hombres se aprovechan de una necesidad ajena para imponer precios exorbitantes y lucrarse a costa del Estado.
Así es como un régimen que empezó castigando a los patronos por explotar a los trabajadores acabó castigando a los trabajadores por explotar a los patronos; es decir al Estado.
Esto es la lógica marxista; las relaciones de explotación en la vida real sin bilaterales, tanto explota el patrono al obrero como el obrero al patrono y quien condena a uno condena forzosamente al otro.
Lo que no es lógico es que si la gente desea explotarse mútuamente, es meterla en la cárcel por ello.”
2 comentarios:
Jo també vaig tenir l´honor de tenir de profe a aquest gran home, aprovo tot el que has dit. Ell era l´únic cavaller d´aquella facultat de merda. Ens demostra que encara existeixen quixots als nostres dies
Sí, senyors, un excel·lent professor, el millor que he tingut a la meva vida. Un lliure-pensador excepcional. Les seves classes eren una meravella. A més, tenia un gran sentit de l'humor, que no tothom sabia apreciar. Jo també segueixo rellegint el seu llibre 13 anys després.
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